El tiempo y la aventura que surge cuando estamos abiertos, somos espontáneos. Es El Tiempo compartido con La Naturaleza, con La Luz; es un tiempo sincronizado del que aprendo como si fuera un espejo que habla de mi edad, de mis ganas de ser y estar en La Vida.
Es el tiempo que gozamos. Que nos hace disfrutar y nos lleva a Los Lugares, parándonos en otros sitios que quizás definitivamente recordemos más, sean mucho más significativos para nosotros que llegar al final del camino que nos propusimos.
Llegar a esos lugares que me acogen, detenerse, reflexionar, volver a ellos, esperar su momento, observar, sentir la luz que los dibuja y les da toda su personalidad. Sacar la cámara de placas, entrar en ese espacio que recoge mi sentimiento y compartir con él hasta el último segundo de una puesta de sol.
Llegar a esos mismos lugares que jamás volverán a ser los mismo, yo tampoco.








